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#Conozcamos a María José Durán

María José Durán

Soy María José, mamá de Vicente y amante de la naturaleza, el cielo y los colores.

Seis años atrás dejé una vida nómade que a mis 32 años significó haber vivido en 20 casas distintas. Aprendiendo a adaptarme desde chica a un nuevo lugar y a guardar mis cosas para trasladarme a distintas geografías, nunca dejé atrás mis materiales. El haber estudiado Artes Plásticas y luego un Magíster en Artes Visuales me incentivó a desarrollar una práctica ininterrumpida de trabajo creativo desde el 2002. Fue así como el hacer con las manos se transformó en una necesidad, principalmente por el goce de lograr tocar todo aquello que antes me era invisible. Esos fantasmas de la mente, los pensamientos. 

Hacer con las manos me ha permitido adaptarme a los cambios y mirar las preguntas y contradicciones de la vida desde un lugar más sereno.

Entrevista: @Urdimbrediciones

Fotografías: María José Durán

Gracias a la nube, descubrimos tu trabajo que se caracteriza por la expresión textil y la búsqueda de la representación de los procesos naturales, logrando plasmar en tu obra la relación con el entorno y todo aquello que implica ser naturaleza. ¿Como se fue moldeando este vínculo? ¿Tiene que ver con tu regreso a Chile y la decisión de asentar tu morada lejos de la gran ciudad? 

Crecí entre las montañas de Saladillo, entre un río salvaje y nevadas de metros. Día a día me perdía para recorrer las casas naturales debajo de los Litres o los Quillays.  Jugar así era perder la noción del tiempo, quizás como cuando se borda. La montaña ofrecía un claro oscuro, las sombras de límites contrastantes sobre el suelo de las rocas empinadas en las montañas, cuando el sol ya no podía contra ellas. El invierno era ventoso hasta que aparecía el silencio de la nieve que, con su blanco, más tarde nos encandilaba. A Veces el río se desbordaba o habían accidentes por rodados, otras veces perdimos vecinas por jugar muy cerca de la orilla. Se las llevó el río.

Y así, en innumerables ocasiones el paisaje natural ha logrado representar a través de su dramatismo y belleza, la vida en todos sus matices. Han existido innumerables ocasiones donde he tenido que mirar hacia el cielo para poder descansar de lo humano. Y luego de repetir una y otra vez ese simple acto de mirar hacia arriba y luego hacia adentro de mi, comprendí que era necesario regresar a mi tierra natal. Cuando estaba fuera de Chile estaba muy bien, pero sentía que algo estaba incompleto, porque a pesar de haber recorrido lugares de una riqueza natural mejor preservada que la Chilena, me movilizaba la deuda de no saber mucho de mi historia ni de sentirme parte de este territorio. Quizás porque fui educada mirando hacia el norte del continente y porque desde mi último año de colegio me fui sola de intercambio a vivir y recorrer Estados Unidos desde Alaska a Michigan, para luego vivir en Nueva York en la universidad por 6 años más. Entonces regresar a Chile fue para encontrar el amor. Ciertamente un amor que tiene que ver con las raíces, por entender el paisaje y amarlo y honrarlo a pesar de su precariedad fruto del mal trato. Volver a Chile significó romper el cascarón en todos los niveles. Salir de la idea de productividad, de exitismos, de materialismo. También regresar a mirar de frente las decisiones personales y las rutas tomadas en la vida para cultivar un propósito más arraigado a lo esencial. Reencontrarse con la familia, no solo la familia en el árbol genealógico, sino que también con la familia de la comunidad y las familias que habitaron este misterioso valle de Aconcagua que precisamente honraban y adoraban este valle, las montañas  y su naturaleza.

Una vez que nació mi hijo y conformamos nuestra familia de dos, entendí que era momento para dejar raíces en San Vicente, en una parcela que mi papá había adquirido el año 1985 luego de una distribución y venta posterior a la reforma agraria. 

Fue entonces que instalé mi taller en la parcela y comencé a bordar. En mi obra de años anteriores había utilizado el textil y el tejido en distintas instalaciones, pero esta vez comencé a incorporar la ilustración, el dibujo y los textos. A través del uso del color y de la contemplación de los cambios lumínicos en el paisaje, me fui interiorizando y reencontrando con las prácticas que desde el 2011 había incorporado en mi vida para vivirla con una mirada más bien divina.

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La Calidad táctil es un eje fundamental dentro de tu obra y proyectos. Tanto en “El Pequeño libro de las obsesiones”, como en “Mente de Cordillera o Un breve sumario del tiempo” el lector accede a la lectura a través del formato y su manipulación. ¿Qué fue lo que te llevó a explorar en la creación de libros textiles?. ¿Cómo fuiste hallando en el lenguaje textil tu propia voz narrativa?

Dar vida a una imagen a través del lenguaje textil es dar sentido a las experiencias que transito en el presente. Me gusta estudiar las emociones, entenderlas como energía y una fuente de conocimiento que abre nuestra individualidad y la conecta con la comunidad. Por eso mi trabajo es más bien instintivo. Selecciono el material y formato según lo que se siente bien para el espíritu en ese determinado momento. Desde ahí, el hacer con las manos se transforma en un pilar cuando el panorama externo se vuelve desconocido. Entonces, entiendo el material como un objeto transicional que cumple la misma función que un día un tuto de tela tuvo para que un niño pequeño pudiera dormir sintiéndose contenido. Así, el textil se transformó en mi segunda piel. Los libros son un ejemplo de eso. Nacieron desde el impulso. Parte de mi historia cuenta que desde muy pequeña mi actividad mental ha sido muy intensa; es decir, siempre he pensado mucho sobre absolutamente todo y, a ratos, muy innecesariamente. Me pierdo un poco en ese incesante murmullo, desde ahí surge esta urgencia por querer escribir y relatar los juegos y las reflexiones que construyo entre mi pensar, mi sentir, mi recordar… Luego creer que no todo es acerca de mí, sino más bien una experiencia que responde ante eventos que todxs experimentamos en la cotidianeidad saturada de información, entonces se expande a lo colectivo en el minuto que estos pensare los convierto en palabras. De esa manera, muy espontáneamente me he ido acercando a la escritura. 

La escritura es una arista de este trabajo que me da mucha libertad porque mis textos son del momento. Es decir, se construyen como si estuviera escuchando una voz que me los dicta y luego se esfuma. Por eso generalmente son cortos. En “El pequeño libro de las obsesiones”, estaba interesada en esa palabra: “las obsesiones”, una cualidad tan humana de nuestros tiempos. Y desde ahí visualicé la repetición de las formas y me dejé llevar. Fue el primer libro textil y el primer paso para creer que podía escribir y transmitir algo.

Mente de Cordillera» o «Un breve sumario del tiempo” fue un libro que me reveló un punto clave sobre lo que yo estaba haciendo con mis textiles. Precisamente comparar los estados anímicos con las fuerzas vivientes en la naturaleza. En la cordillera, el clima es extremo entonces imagínate cómo es la mente de este personaje que aparece en la portada llamado “mente de cordillera” 

La idea es generar un paralelo, por ejemplo la expresividad que existe en una planta marchita por falta de agua donde su cuerpo se transforma en un cuerpo decaído por falta de vida pero que para el ser humano también puede ser un cuerpo decaído por falta de alegría.

Me fui dando cuenta que las estaciones del año, que las etapas del día, que las fuerzas de la naturaleza también vivían en nosotros. Por lo mismo este libro fue revelador para mi proceso y desde ahí encaminar mi trabajo. También me dio un respiro porque a través de estos estados anímicos tanto de la naturaleza como de los humanos, me permití hablar de mi misma, sin necesariamente ser yo el referente de quien se está hablando. 

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Libro hacia dentro
El pequeño libro

¿Cómo ha sido tu relación con los libros y las historias? ¿Qué personaje de la literatura infantil y juvenil es parte de tu imaginario? ¿Y por qué? 

Mi memoria es frágil. Soy una amante de los libros pero me ocurre que una vez que los consigo voy muy entusiasmada en su lectura hasta que la vida me atrapa por otro lado y la lectura del libro queda inconclusa. Me cuesta recordar nombres y fechas entonces las conversaciones con otras almas creativas siempre se transforman en los mejores libros. 

Tengo muy pocas historias arraigadas al espacio doméstico de mi niñez, quizás porque jugaba mucho al aire libre pero tengo un libro de esa época que ahora lo heredó mi hijo y recuerdo perfecto cuando lo tenía en mis manos siendo niña, disfrutaba mucho el mapa ilustrado del pueblo donde las historia de estos personajes ocurría. Son dos cuentos en el mismo libro porque ambos ocurren en el pueblo de “Valdehelechos”. Las historias son “Olimpiadas en Valdehelechos” y “La nueva casa del Señor Robin”. Es muy curioso porque lo retomé hace poco para leerlo a mi hijo y vi parte de mi trabajo sobre el agua y la lluvia en él. En la primera historia los habitantes del pueblo tienen que arrancar de una lluvia torrencial que traía una gran nube negra y finalmente hacen las olimpiadas en la mansión del señor Rico Márquez ( un zorro) y en el último cuento, se narra la historia de la subida del río Helechal que inunda la casa del señor Robin ( otro zorro). Entonces todo el pueblo trabajó en conjunto para construir una nueva casa. El cuento se llama “ Valdehelechos” y es de John Patience. 

Cuando era mas grande me gustó mucho leer el diario de Anna Frank y la Odisea. El primero por ese enorme universo de descripciones en torno a un espacio doméstico y bajo una mirada muy melancólica, también me gustaba mucho la descripción de su romance. La crudeza de la historia, hasta hoy me conmueve. De la Odisea de Homero recuerdo poco, pero si recuerdo que fue uno de los pocos libros que disfruté leer en el colegio. Las aventuras y los viajes por cada lugar era muy mágico todo su imaginario , también las descripciones me atraían mucho.

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Calder
Loiuse

¿Cuáles han sido tus referentes en el mundo de la ilustración? ¿Qué otras dimensiones artísticas inspiran tu proceso creativo?

La verdad es que justo ahora he estado pensando en torno al significado de la palabra ilustración. Podría decir que William Kentridge es un maestro que me inspira no necesariamente porque su trabajo se relaciona al mío, pero por su maestría en el desarrollo de su oficio y cómo explora el dibujo y la animación. Es fascinante y hermoso. El pertenece al área de las artes visuales, que es desde donde yo llegué al textil. Otros referentes artistas visuales son Louise Bourgeois (escultora, artista textil, grabadora), Mark Rothko (pintor), Alexander Calder (escultor, objetos, animación) en toda su genialidad y hermosura de trabajo, Paul klee, sus pinturas pequeñas son realmente de otra dimensión. Y también otras áreas de estudio partiendo por lo vivencial, mirar las montañas, al igual que la psicología. Un mundo que me atrae muchísimo, incluso he considerado regresar a la universidad para estudiarla. 

En relación a este último punto también ha influenciado mi trabajo el hecho de trabajar en una comunidad anónima como forma de servicio y autoayuda y desde ahí lograr vincularse al hacer en las artes desde una mirada espiritual y servicio. Sin querer usar este término como un panfleto.

Maria josé durán

El juego es una herramienta, un medio de expresión y desarrollo para las niñas y niños –sobretodo en la primera infancia– donde comienzan a relacionarse con el mundo que les rodea, facilitando su desarrollo social, cognitivo y motriz. Durante tu trayectoria, has proyectado instalaciones en el espacio público, bajo este mismo concepto de juego. ¿Cómo fue la exploración lúdica en “El camino es hacia dentro”?. En el caso de “Silabario”, la intervención nació a partir de un texto de Henri Michaux ¿Cómo fue la recepción y participación de los transeúntes?

“El camino es hacia adentro” fue concebido al principio como una obra de sitio específico al que incorporaría lana, pero jamás tuve un dibujo muy claro de cómo sería. Entonces ese trabajo apareció en el proceso. Mientras lo construía, iba aprendiendo y los materiales me guiaban hacia donde ir con las siguientes acciones. Es parecido a como trabajo el textil. El material e instinto trabajan en equipo, respondiendo a elementos más personales durante el proceso de creación. Por ejemplo este trabajo fue realizado en dos días completos donde me instalé a anudar hebra por hebra, de un lado a otro. Fue una meditación. Generalmente en cada trabajo existe una cierta ansiedad de querer ver el resultado y esa misma ansiedad se trabaja a medida que se va meditando en la creación de la pieza.  En este caso, cada nudo que hacía para tensar la lana era una especie de respiro. Luego cuando considere que el espacio interior se percibía como tal y a la vez presentaba transparencia y fragilidad, quise incorporar el texto, “el camino es hacia adentro” porque esa era la instrucción de cómo utilizar este elemento construido con ramas de podas y lanas, pero mi intención era hacer el juego y en verdad decir que en la vida, si se quiere encontrar propósito y lograr resistir todo lo que conlleva vivir en esta contemporaneidad, entonces mejor recordar que el camino de salida es hacia adentro.

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En el caso de la obra “Silabario”. Me enamoré de ese trabajo. Fue una experiencia muy entretenida, de muchas sorpresas y por lo tanto aprendí muchísimo. En esa época estaba colaborando activamente con Local Project en Long Island City en NYC y junto a Carolina Peñafiel, Elisa Montecinos, Andrea Lira, Nicolas Matzner y otras amistades, realizamos una intervención en el espacio público a las afuera de LP. La mia fue “Silabario”. El nico me ayudó a hacer un carrito muy hermoso de pallets reciclados donde trasladaba cada bolsita organizada con un número para lograr construir un fragmento del poema “Still more changes” (Aún quedan más cambios) de Henri Michaux. Un poema que descubrí en un libro que leía en ese tiempo llamado “Animismo” con un compilado de textos y teoría sobre varios autores. Este poema habla sobre los cambios de quien se va transformando incesantemente de un elemento de la naturaleza a otro pero con cierto tono de ansiedad. El poema comienza con esta frase: Because of my constant pain I lost control of my size and grey ungovernably. I was all things… ( producto de mi dolor constante perdí el control de mi tamaño y crecí descontroladamente). Al leerlo se visualiza velozmente cada objeto y sientes esa especie de desesperación de que este escritor sugiere en el hecho de no tener el control por sobre los cambios externos que nos afectan. De verdad es muy hermoso y me sentí muy identificada con él, entonces quise traspasarlo en un formato lúdico como el de las piedras y pinté en cada piedra una letra. Luego extendí el poema piedra por piedra sobre el pavimento de la cuadra y la obra agarró vida. Jamás pensé que sería tan fantástica la experiencia, y a la vez coherente porque el poema hablaba de los cambios y eso era precisamente lo que ocurrió con el texto.No todos los transeúntes veían las piedras y en cuanto se daban cuenta porque desarmaban la palabra o la oración comenzaban a intentar descifrar qué era lo que originalmente decía y entonces se convirtió en un juego de adivinanzas y a la vez se transformaba el sentido del texto porque muchas veces las personas inventan otras palabras. Fue una experiencia muy mágica. Me encantaría repetirla. Yo hice algo parecido afuera del MAC de Quinta Normal en un festival de Fanzines… no recuerdo el año y también fue muy similar el resultado.

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Durante estos meses que llevamos en casa, observándonos, aprendiendo a soslayar diversos roles. ¿Cómo se han modificado tus días y tus rutinas creativas? ¿Dónde has encontrado el refugio y la inspiración durante este tiempo que a ratos desorienta?

Al comienzo estaba muy aliviada. Porque presentía que algo así venía y hace mucho tiempo que quería parar y que todos y todas paráramos. Suena egoísta pero algo me pasaba. Al comienzo de Marzo cuando ya teníamos que quedarnos en casa, comencé a trabajar muy concentrada porque tenía harto apoyo de mis padres en el cuidado de mi hijo entonces en las mañanas podía bordar pero a medida que han pasado los meses y estamos más cansados y sensibles, se ha puesto más difícil. Contener a mi hijo que aún es pequeño pero entiende todo y además sostener mis propios procesos ha ido restando tiempo personal para mis cosas. Han existido semanas en que estoy exclusivamente dedicada a acompañar a mi hijo en lo posible. También he participado de un par de cadenas de meditación y eso ha sido maravilloso y también he mantenido muy fuertemente mi conección con mis amistades en otros puntos del planeta. Eso ha sido muy rico, estar en constante comunicación con las amistades Chilenas y extranjeras. 

Entonces el poco tiempo que queda para una misma va al textil, o a la meditación o a la llamada por teléfono o al yoga. Casi siempre me acuesto muy tarde para lograr hacer aunque sea un par de puntadas o escribir algunas oraciones.  

En el comienzo pude participar de algunos conversatorios y ahí también he podido poner parte de mi tiempo para investigar y conocer sobre los procesos de otros artistas. 

También estar en mi taller representa un reseteo cada vez que estoy ahí.

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el viento
lluvia

¿Cómo podrías definir tu colaboración junto a Francisca Robles y Francisca Álvarez en la residencia de Arte textil “Agua Libre” exhibida en Matucana 100? ¿Qué implicó y cómo fue el trabajo realizado durante esa semana?

Me gustó mucho participar de esa tremenda oportunidad, porque hace mucho tiempo que tenía ganas de trabajar en conjunto a otras artistas. Trabajar acá en Los Andes igual es solitario para quienes tenemos una práctica de taller y además en el campo. Pero con la Fran y la Pancha fue una excelente experiencia. Ambas con mucha sensibilidad y talento, creo que nos equilibramos muy bien al momento de hacer este proyecto. Fue un trabajo muy poco pretensioso que tenía como foco realizar un prototipo, entonces nuestra relación con lo que estábamos haciendo era precisamente desde el juego. No buscamos generar una gran instalación o la gran obra, más bien reflexionar y compartir el día a día fue lo más preciado para mí. Aprendí mucho de cada una. También Centro de Estudios del Agua se transformó en un  lugar alucinante, muy estimulante. Al final asistí a muchas actividades que se realizaron posterior a nuestra residencia porque aprendí mucho. Estaba ese enfoque reflexivo, del mundo de las ideas, de los sueños, un espacio que reunió a soñadores que están trabajando para torcerle la mano al futuro y finalmente, también muy alucinante, conocer la obra de Gianfranco Foschino. ¡Que cosa mas hermosa!. 

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¿De dónde surge y en qué consiste el proyecto Tierra?

Tierra nace de mirar este entorno y de agradecer lo hermoso que es. Cuando Chile estalló, el 18 de Octubre del 2019, comencé a cuestionarme sobre todas las fortunas que conformaban mi vida y entendí que trabajar en un espacio así no podía ser solo para mí. Desde que llegué a esa parcela, me he visto en distintas situaciones donde he tenido que salir a defender el medio ambiente. La comunidad en general tiene muy poco amor por el entorno. Incluso da la sensación que no conocen la historia ancestral de este territorio y esta zona de Calle Larga. Al ser una zona agrícola en general la relación que se entabla con la tierra es desde una perspectiva productiva y no sagrada como los antiguos ancestros que habitaron y recorrieron el sector. Como consecuencia, el entorno se ha ido deteriorando. Cada vez más desaparece el bosque Esclerófilo y el estero Pocuro se transforma en basural. Entonces pienso que las mentes creativas pueden ayudar a generar cambios iluminando otras mentes y cambiar la perspectiva de las cosas. Por lo tanto, quise construir un taller y convertirlo en Residencia, para dar un lugar a quienes sientan el llamado a salir de la ciudad y a quienes quieran compartir con la vida rural.

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¿Tienes algún proyecto o novedad que quieras compartir con nuestros lectores/as?

Nada muy concreto por ahora. Recientemente comencé una tutoría con la artista Visual Catalina Bauer. Pienso que desde ahí mi trabajo va a traer sorpresas.

En el neswletter correspondiente a Mayo, invitamos a sumarse a un nuevo reto en Instagram, que consistía en compartir una recomendación de libros ilustrados, libros objeto que te hayan encantado, o ese libro que recuerdas de niña…¿Qué libro infantil recomendarías?

Existe una ilustradora y escritora que amo. Se llama Emily Winfield Martin.  No sé si sus libros están en español pero tiene una serie de libros que amo. Dream Animals (Animales de los Sueños), Day Dreamers (Soñadores Despiertos), The Wonderful Things you will be (Las cosas hermosas que tú serás)  y The littlest family’s big day (El Gran día de la familia más pequeña) .  Con mi hijo tenemos la colección completa. Las ilustraciones y las narrativas son muy profundas.

Soñadores - Emily Winfield
Nieve y rosa - Emily Winfield
Emily Winfield

Por último, Nosotras entendemos lo diverso como todo aquello que nos parece distinto a nuestra realidad y entorno. ¿Cómo lo entiendes tú? 

Lo diverso para mi es todo aquello que existe en su particularidad en este plano de la realidad y que es necesario para que la vida exista. Sin diversidad no existiría lo particular. Lo diverso tiene que ver con la red, con el tejido, con los canales subterráneos que unen un punto del planeta con otro, entre las personas también. La cadena alimenticia por ejemplo es un modelo de diversidad -que si el ser humano no interfiere- entonces funciona en perfecto equilibrio. Lo diverso es aquello que es distinto de lo otro pero que necesita de lo otro para su existencia. Esa relación existe en la naturaleza y también en los humanos. Cuando un entorno es diverso todo es más rico. La biodiversidad en el paisaje es otro ejemplo. Las ciudades multiculturales como Nueva York, por ejemplo son impresionantes por su diversidad racial, de credos, etc, donde diversas culturas comparten unos pocos metros cuadrados en paz ( sin incluir la policía por supuesto). Pero también siento que en el plano humano lo diverso nos trae problemas porque nos cuesta comprender que ambas partes de una idea son necesarias para un equilibrio y desde esa perspectiva nacen los conflictos y los problemas de comunicación. 

Conoce más de su trabajo aquí: www.mariajoseduranst.com

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