Alice in Wonderland

“… Is all that we see or seem
But a dream within a dream?”

Suzy Lee nos propone una aventura visual desde la portada hasta la contraportada, nos invita a adentrarnos en la historia de Alicia que se desarrolla entre combinaciones de dibujos y fotografías en blanco y negro. Somos lectores y también somos el público de una función que está por comenzar en un teatro improvisado, con objetos cotidianos, personajes, juegos de sombras, una orquesta y un telón de fondo. Apenas se abra el telón, comenzará la historia de Alicia tras el Conejo Blanco quién, sin perderlo de vista, caerá hacia un nuevo plano, una escena construida a base de dibujos, recortes y citas intertextuales a obras artísticas, representando la ilusión y la realidad en el arte (como “Las Meninas” de Diego Velásquez o “La Flagelación de Cristo” de Piero della Francesa). Como si cada página fuese un sueño dentro de otro sueño, una imagen dentro de otra imagen y un libro dentro de otro libro, provocando una lectura infinita.

La estructura conceptual de todo el libro, así como el eje de la actuación que se muestra en la primera parte del libro, gira en torno Alicia y al Conejo Blanco que se persiguen, como si uno fuese real y el otro una visión, tal como sucede con el teatro y la actuación. La linealidad del relato se rompe con las fotografías de las manos. Todas las páginas anteriores podrían ser sólo una ilusión del libro, pues esas manos que se han salido del formato, pueden ser nuestras propias manos – las del espectador-lector – que al pasar por todas las páginas decide cerrar el libro sosteniendo la contraportada. Como lectores, ya sabemos que también somos los espectadores que sostenemos el libro, como si fuese un bucle, repitiéndose una y otra vez. Cada escena individual es fotografiada, y todos los accesorios, incluidos los personajes, son recortes fotográficos y miniaturas que podemos ubicar fácilmente, dándonos la sensación de que todo existe. La fotografía se usa como un evento real, mientras que los dibujos ocasionales sugieren una situación de sueño. Alicia y el Conejo Blanco se abren camino entre imágenes hacia esa  línea imaginaria que existe entre escenario y público.

Suzy Lee se adentra en ese espacio y elabora un libro sin texto, sin palabras, donde los límites se disocian dentro del libro. Cada apertura es un cierre a las páginas del libro, como cuando estás despertando de tus sueños,  nos invita a deambular y explorar el reino de la ilusión y la realidad, pues todo está en el sueño de Alicia, poniendo a prueba el mundo real. De esta forma, podemos leer la obra con distintos niveles de lectura, desde el plano visual-onírico con la construcción de los personajes o con las manos del público, antes y durante la función, desde la metaficción cuando llegamos al fin de la representación y se cierra el telón, entonces todos los espacios construidos del teatro se desmontan junto con el cambio de color de página, de negra pasa a blanca, impoluta, y aparece la madre-espectadora que aspira, que ordena, colocando todos los elementos utilizados en orden sobre la chimenea, se hace un zoom out de esta escena hasta que vemos, en la última página al Conejo Blanco colgar el último cuadro de la historia.

Lee cuenta que al releer este clásico siendo adulto, sintió una curiosidad por «la atmósfera onírica y los personajes excéntricos de la historia»; de esta intriga nació su propia adaptación de la obra literaria de Carroll, que se sustenta bajo la famosa frase del mismo autor «¿No es toda nuestra vida un sueño?». Despertar es una palabra que conlleva una acción compleja; uno debe despertar del estado anterior para pasar a otro estado, sólo al despertar podemos entender si fue un sueño o no. Podemos relacionar que la acción que implica despertar es similar a la acción de cerrar una página o abrir la siguiente para continuar con la lectura, acción necesaria para terminar un capítulo o comenzar con un nuevo cuento, otra historia.

Suzy Lee nació en Seul, vive y trabaja en Singapore. Ha participado en numerosas muestras y exposiciones y ferias del libro en todo el mundo, obteniendo numerosos premios y reconocimientos. Sus libros han sido traducido a más de cinco idiomas. Alice in Wonderland fue elegido para ser expuesto en la colección libros de artista del Tate en Londres.

Otros títulos de la autora:

Título: Alice in Wonderland, inspired by Lewis Carroll’s

Autor: Suzy Lee

Ilustrador: Suzy Lee

Editorial: Edizioni Corraini

Año publicación: 2002

Clasificación: Álbum Ilustrado sin palabras

Edad recomendada: Los que leen / De 7 a todas las edades.

Temas: Alicia en el país de las maravillas, fotografía, ilusión, sueño, realidad, arte, galería, hipertextualidad, Alice nel paese delle meraviglie.

 

Si quieres conocer más sobre Suzy Lee, sus libros y sus nuevos proyectos revisa su web: http://www.suzyleebooks.com