Veo el mundo

“Empieza un nuevo día. Abro los ojos y veo. Estoy impaciente por descubrir lo desconocido, ver más allá del horizonte, entender todos los misterios. No me canso de mirar los viejos recuerdos. Sin dejar de crear otros nuevos. Busco la belleza y la encuentro incluso en las cosas sencillas que me rodean. Cada día aprendo algo nuevo y miro el mundo como si fuese la primera vez. ”

¿Sabías que algunos animales – como el búho – ven muy bien en la oscuridad? ¿Conoces la diferencia entre camuflaje y mimetismo? ¿Sabes de qué depende el color de tus ojos? ¿Qué significarán esos pequeños puntos sobre el sombrero de la portada de este libro? La curiosidad nos llama y le hacemos caso. Un ojo semi abierto nos guiña, de él resbalan tres pequeñas lágrimas que, si miramos bien, son unas diminutas estrellas. Cada una nos cuenta, cada detalle suma. Seguimos los puntos, los mismos del comienzo, ahora más grandes, un planeta completamente oscuro por la ausencia de luz, pues sin ella, no veríamos nada. En la página siguiente, el mismo planeta iluminado. Entendemos que vemos gracias a la luz.

¡Hay tantas cosas interesantes que mirar! un sujeto – el yo lector– que avanza hacia la historia siguiendo un hilo conductor desde la portada: el punto. La unidad más simple de la comunicación visual. Un concepto intuitivo que conecta, configura, agrupa y forma otro punto, un nuevo punto, el del alfabeto Braille.

Intensificando nuestra capacidad de observar y de percibir el mundo tal cual lo vemos –o no– ver no equivale sólo al sentido de la vista, también hay personas que viven sin ver, sin embargo, sienten infinitos colores. Un simple color puede transmitir diferentes sentimientos, como tristeza o alegría, dependiendo de su matiz; lo mismo sucede con el tacto y las sensaciones, cada una, tendrán sus efectos espirituales y dependerá de la sensibilidad humana, de cómo reaccione hacia su entorno o cómo lo interprete, por ejemplo, si alguien está feliz o triste. Porque debajo de la piel de nuestro rostro tenemos 43 minimúsculos que nos permiten expresar todas nuestras emociones.

Veo el Mundo, es una propuesta híbrida que se articula con distintos niveles de lectura: el relato en primera persona que reflexiona y se plantea preguntas filosóficas, luego está el búho y la niña que son los ejecutores de toda esa información anexa, la que se apoya en la infografía para ilustrar aquellos datos de divulgación los que irán complementando el relato. Ya sea para entender que cuando miramos por el microscopio, las cosas pequeñas se observan muy grandes, o muy por el contrario, cuando miramos por un telescopio, las cosas que están muy lejos parecen estar muy cerca. Conceptos para saber más sobre el arte de Kandinsky, la estética o las ilusiones ópticas, como también nociones sobre los pictogramas, las señales, los símbolos y la escritura pictográfica. Que a veces los ojos requieren ayuda, y que existen variados tipos de gafas (anteojos) y que en algunas ciudades las señales de transito se reproducen en escritura Braille, un sistema de escritura que se basa en una matriz de seis puntos. Y seis puntos bastan para decir el mundo.

El uso del color de este libro es fundamental, se vale de un estridente neon para diagramar aquella información científica, criterio que se prolonga hasta la elección de su gama cromática: la cuatricomía, técnica de impresión que se basa en el uso de cuatro colores. Cada página genera un foco de atención en si misma, provocando en los lectores el interés por descubrir nuevos detalles. La forma de reventar los colores principalmente en sus doble páginas, logran que sus guardas queden completamente integradas al relato. A modo de cierre, y valiéndose de una especie de glosario, se aclaran conceptos como umami, el puntillismo, el Op Art, la Miopía y la Hipermetropía, donde  además se sugiere ver: un amanecer y una puesta de sol, viejas fotos de familia, la luna, las estrellas y los planetas a través de un telescopio, una película muda, entre otras.

Desde luego, un libro que nos habla en su totalidad. Que atraerá a pequeños y grandes lectores pues insta a mirar a través de sus páginas y  fuera de ellas. A percibir los detalles más pequeños o dejarse maravillar por la inmensidad de un amplio mar, porque ver el mundo, merece la pena y éste libro es una razón más.

Otros títulos de Romana Romanyshyn y Andriy Lesiv:

Título: Veo el Mundo

Autor: Romana Romanyshyn y Andriy Lesiv

Editorial: Barbara Fiore Editora

Año publicación: 2019

Traducción: Marta Rebón y Ferran Mateo

Clasificación: Libro Informativo

Edad recomendada: Para los que leen bien / de 9 hasta todas las edades

Premio: BolognaRagazzi Award, categoría Non Fiction, 2018

Temas: La luz, la vista, el ojo, daltonismo, los colores, dioptrías, braille, op art, puntillismo, umami, mirar.

 

Si quieres conocer más sobre esta talentosa dupla, conocer más de su obra y sus nuevos proyectos, esta es su web: https://agrafkastudio.myportfolio.com/ya-tak-bachu-i-see-that